Biodiversidad asociada

Nuestras operaciones también se extienden a la zona de Negrillar, sector sur del salar de Atacama, en donde entre sus bofedales y lagunas habitan hermosas especies de flores y plantas, existiendo unas cincuenta especies, de las cuales diez de ellas son endémicas de la zona.

Entre las especies que más abundan en el sector se pueden encontrar el cachiyuyo; pingo-pingo; rica-rica; brea y cisante. En los meses invernales de junio y julio, la vegetación crece aún más y de las plantas brotan flores. No así durante los meses de verano que, a consecuencia de la lluvia altiplánica, la vegetación disminuye.

Todo este paisaje alberga también una gran cantidad de fauna, especialmente de aves y mamíferos, los que buscan alimentos y agua. Los guanacos se detienen a pastar en el área de Tilopozo, de la misma forma que lo hacen las pequeñas vicuñas. El ratón orejudo, ratón andino, cururos, zorros culpeos y zorros chilla, todos llegan para disfrutar de un ecosistema perfecto para su desarrollo.

En cuanto a las aves, los chirigües, dormilonas, tórtolas, entre otras aves pequeñas rondan entre la vegetación, mientras que desde los cielos, aves rapaces como los cernícalos y águilas, analizan cuándo es el momento de cazar.

Incluso las gaviotas llegan desde el océano para anidar y los flamencos bailan elegantes en las lagunas, mientras los ñandúes corren por el desierto. La lagartija se torna del color de la arena mientras toma sol. Todo este ecosistema está ligado a nuestro proceso productivo, porque compartimos el mismo sector. Por lo tanto, tenemos un conocimiento cabal de cómo mitigar cualquier impacto a esta biodiversidad, lo que nos permite actuar responsablemente para su protección y conservación.